En la década de 1950, el mundo acababa de salir de la Segunda Guerra Mundial y la palabra progreso se repetía constantemente. La electrónica comenzaba a extenderse, la tecnología se integraba en la vida de las personas y la energía nuclear, tras su descubrimiento y uso bélico, prometía energía para todos: también para los coches.
En los años cincuenta la energía nuclear generaba un progreso nunca visto en todos los países que podían acceder a ella. El mundo se asombraba con las demostraciones del submarino atómico Nautilus SSN 571, que navegó bajo el…