
La temporada de conciertos aromáticos se inicia en breve, aunque ya hay plantas que llevan unas cuantas semanas dejando flotar su esencia en el aire. Hace tiempo que el macasar (Chimonanthus praecox) tiró al suelo sus campanas de cera, con ese espíritu fresco a azahar y a jazmín, un olor que se hace aún más dulce por florecer en el frío intenso. Pero ya ha cogido el relevo el llamado arbusto de papel (Edgeworthia chrysantha), una especie poco frecuente —por desgracia— cuyas inflorescencias doradas dibujan sonrisas en el rostro de quienes las huelen. Para inhalar esta mezcla…