
“Del árabe hispánico alẖayrí, este del árabe clásico ẖīrī, y este del persa xiri», reza el Diccionario de la Lengua Española sobre la etimología de la bella palabra alhelí, una flor que resume en cuatro pétalos el amor por la vida. Porque pasear por un jardín en el que florezca algún alhelí es dejarse embriagar por su dulzura, gracias a su fragancia elegante y refinada, tan generosa que flota en la brisa, lejos de la flor que la elaboró. Precisamente, ahora es la época para disfrutar de su aroma.
Esta herbácea perenne recibe el nombre científico de Erysimum ×…