
La Unión Europea lleva años intentando encontrar una respuesta a su pérdida de competitividad frente a Estados Unidos y China. La invasión rusa de Ucrania, y más recientemente, la política arancelaria de Donald Trump y su exigencia de que el continente se haga cargo de su propia defensa han hecho despertar a los Veintisiete de cierta complacencia histórica sin que todavía hayan encontrado una respuesta clara al desafío. Los líderes de la Unión vienen defendiendo desde la pandemia la necesidad de autonomía estratégica del continente —de la defensa a las cadenas de suministro,…