Durante las Navidades, los mensajes sobre «compensar excesos», dietas milagro y planes ‘detox’ empiezan a colarse en conversaciones, redes sociales y anuncios. Para muchas personas, estas fechas no solo traen celebraciones, sino también culpa, control y una relación tensa con la comida, incluso antes de sentarse a la mesa.
Sin embargo, cada vez más especialistas cuestionan este enfoque y proponen una alternativa más realista y saludable: dejar de pensar en la alimentación como un castigo o una prueba de voluntad, y empezar a verla como parte del autocuidado.