
El racismo en el acceso a la vivienda que sufren cientos de extranjeros empieza a tener consecuencias para el bolsillo de las agencias inmobiliarias que lo practican. La Generalitat ha impuesto por una multa, de 10.000 euros, a una agencia que puso problemas a un hombre de origen marroquí, Hamid Hmata, para visitar un piso de alquiler en Mataró (Barcelona). Es una de las primeras sanciones por racismo inmobiliario desde que se aprobó, en 2020, la normativa…