
Una mesa para dos, un camarero que despliega la carta con solemnidad y dos desconocidos que se esfuerzan por resultar agradables y llenar los silencios incómodos. Él piensa en qué pregunta (de las que le ha proporcionado ChatGPT) lanzar a continuación; y ella se pregunta si está moviendo demasiado las manos. La escena resulta familiar: una cita en su versión más clásica, con todo lo que conlleva de ritual, de extrañeza, de expectativas y de presión. En teoría, la finalidad de una cita no es otra que la de conocerse. Pero, en la práctica, se parece más a un examen o a una…