Estados Unidos pretende mantener una hegemonía planetaria que, aunque a la baja, sigue siendo peligrosa para nuestros pueblos y el futuro del planeta. Una fiera herida suele arremeter con mayor fuerza en su agonía.
Hablo de un mundo que está mayoritariamente sometido a una política de presiones proveniente de Washington y amplificado por sus aliados, en múltiples planos: militar, político, diplomático, económico, comunicacional, fundamentalmente.
Una realidad que, indudablemente, tensiona las relaciones internacionales y que se expresa en la generación y ampliación de agresiones…