
Diego Cuadrado tiene 33 años y es natural de Vitigudino (Salamanca). Estudió ingeniería informática (que no acabó por poco) y psicología y, mientras estaba trabajando como científico de datos en una multinacional, se dio cuenta de las oportunidades que había detrás del machine learning o aprendizaje automático de las computadoras. Era 2016 y decidió montar una consultora que ofreciese servicios de inteligencia artificial (IA) a medida de sus clientes con su propio dinero. Hasta 2021 compatibilizó la empresa, a la que llamó Clintell, con su empleo. Y no fue hasta tres años…